INTRODUCCION:
Al
consultar los textos tradicionales sobres patologia, periodoncia y otros
se puede dar cuenta la poca importancia que les merece este tema tan crucial
para la salud dento-bucal, que es un reflejo de la salud general de una
persona. Una persona con las encías inflamadas o con muchas caries
holisticamente
NO es una persona sana, aunque en este momento
aparentemente no estuviera padeciendo ningun otro síntoma.
Tanto
las caries, las periodontopatías y las malposiciones de dientes
y maxilares HOLISTICAMENTE NO son enfermedades aisladas sino síntomas
parciales de enfermedades generales. Se originan principalmente debido
a modos de vida perniciosos y malas costumbres de la vida diaria como la
alimentación deficiente, falta de movimiento, respiración
incorrecta y los problemas de la mente.
Al
odontólogo le corresponde un papel preponderante en esta problemática.
Es el que se debe de ocupar en el reconocimiento, la prevención
y la terapia de estas enfermedades que se van adquiriendo debido a los
“pecados” de nuestra “civilización”.
Los
síntomas tempranos lo pueden observar el odontólogo en forma
de placa bacteriana, formación de ácidos y desmineralización
del esmalte de los dientes. La fase final son defectos cariosos y problemas
periodontales, es decir los temidos “huecos” y la “piorrea” y se puede
considerar únicamente como “la punta del iceberg”: la causa
principal no se puede ver tan fácilmente porque se encuentra ubicado
en las profundidades del organismo como parte de alteraciones y enfermedades
que afectan nuestros sistemas metabólicos.
Conocemos
muchas veces hasta el último detalle de la patogenia y etiologías
locales de las enfermedades sin percatarnos que son CONSECUENCIAS.
Por ejemplo en la gingivitis (inflamación de la encía) hay
sangramiento, cambio de textura, presencia de bacterias que normalmente
no deben de estar presentes en la cavidad bucal etc. Desde un punto de
vista holístico la gingivitis podría ser la consecuencia
de una alteración mucho mayor como el “estress” que afecta notablemente
al sistema nervioso autónomo o vegetativo. Por supuesto que el tratamiento
tiene que ser local (eliminación del cálculo etc.) pero luego
se debe de tratar al paciente como un TODO interdisciplinariamente.
De
manera tal que los síntomas y signos bucales solamente representan
una faceta de la realidad. La persona o huésped debilitado física
y psíquicamente es el (auto)responsable de la aparición de
las enfermedades civilizatorias.
Evidentemente
que se hace necesario un cambio del “paradigma” o modelos de trabajo y
de estudio para entender las cosas porque muchos fenómenos u observaciones
no se pueden explicar con el pensamiento tradicional.
(ver
página sobre bases teóricas).
En
este capítulo principalmente se va a hablar con relación
a la alimentación, que es el factor que cada uno de nosotros puede
cambiar de la noche a la mañana.
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Holismo
odontológico y medio ambiente:
Basado
en el libro de ALBERT v. HALLER que en sus exposiciones se refiere
principalmente en los trabajos y observaciones realizados por WESTON A.
PRICE, Odontólogo Estadounidense que vivió en la primera
mitad del siglo pasado y cuyos trabajos se publicaron entre 1914 y 1945.
En esta época todavía existían muchas etnias en todo
el mundo que estaban alejadas y no (o casi no) influenciadas por la industrialización.
Como
se ha dicho al principio, la odontología principalmente se ocupa
de las tres entidades crónicas que son
caries, periodontopatías y disgnacias maxilares.
Hay
signos que muestran un aumento constante de estas cronicidades que a su
vez holísticamente tienen que ver mucho con entidades tambien crónicas
de índole general, tales como limitaciones funcionales, deformación
del aparato de locomoción, disminución de reacciones inmunológicas
de defensa en ausencia de fiebre e inflamación, aumento de las alergias,
arterioesclerosis, exceso de peso, etc. Un 10% de las enfermedades infantiles
son consideradas crónicas y entran dentro de esta enumeración.
Factores como: condiciones de vida inadecuadas,
sedentarismo y, sobre todo, alimentación inadecuada (“de lujo”)
carente de sustancias biológicamente activas, medio ambiente adverso,
contaminación ambiental y “stress” dan
como resultado una persona crónicamente y holísticamente
enferma, lo que incluye el aspecto odontológico, debido a que el
organismo es un todo y todas las partes están en constante interacción.
Uno
se pregunta: ¿Existe algo como salud dental únicamente? ¿Es
posible que una persona sea enfermo dental pero en lo demás ser
completamente sano?. El deterioro de la salud dental y la falta de desarrollo
de los maxilares deben de interpretarse como signos primarios muy serios
de la declinación general de la salud, en la cual la degeneración
del tejido conjuntivo, el deterioro de la forma humana y la consecuente
degeneración orgánica van a la par.
¿Porqué
se manifiesta una falta de desarrollo de los maxilares y una malposición
dentaria?. Son muy pocos los que indagan la verdadera causa y menos los
que proponen una profilaxis a estos problemas. Muchos de ellos
tendrían que ver con las condiciones de vida “modernas y desarrolladas”.
Sí no están presentes (ó casi no están presentes)
la salud dental y maxilar mejora o hay ausencia de enfermedad crónica.
Existen
algunos parajes alejados de nuestra civilización que aún
poseen dentaduras bien formadas y sin caries. Uno de los factores más
destructores a corto, mediano y largo plazo (durante generaciones) es la
alimentación: el hombre occidental consume demasiado o sí
no toda la alimentación refinada, contaminada ó conservada,
es decir, alimentos “muertos” con poca vitalidad y profundamente
alterados. La alimentación sería entonces un factor endógeno
de primer orden.
Se ha observado que sí se construyen vías de acceso a los
pueblos o grupos étnicos que viven separados de la civilización
se van destruyendo gradualmente las condiciones y los rasgos originales
de salud, debido a que los mismos van adoptando los hábitos perniciosos
de alimentación industrializados: consumo de azúcar y harinas
refinadas, dulces, enlatados, etc. Según Price las dentaduras
naturales de los pobladores alejados de la civilización, como se
ha dicho, poseían arcos maxilares bien formados, redondeados con
bóvedas palatinas bajas; en la siguiente generación (hijos)
y, principalmente, en los nietos aparecieron las siguientes alteraciones
“holísticas” solamente desde el punto de vista de las dignacias:

Aborígenes de Australia
Foto a la izquierda: mujer con sus rasgos,
maxilares y dientes sanos, alejada de la civilización
Foto a la derecha: hombre que vive en una reservación
y que consume alimentación desnaturalizada. Aparecen malformaciones
anteriormente desconocidas.
1)
Disminución de la salud general como signo de la mala alimentación.
2)
Disminución del espacio naso-faríngeo.
3)
Frecuente alteración en la función masticatoria.
4)
Frecuentes anomalías de posición.
Como
se observa, la falta de espacio representó solamente uno de los
muchos síntomas y que se trata exclusivamente desde el punto de
vista analítico. ¡Holísticamente el odontólogo
debe de observar al paciente en su totalidad!. La forma que va adquiriendo
el maxilar gradualmente es aquel que se observa con tanta frecuencia en
muchos consultorios, en ninños y jóvenes: es más angosta
y puntiaguda con ó sin anomalías de posición y, por
supuesto, con una bóveda palatina muy profunda con disminución
naso-faríngeo (punto 2 arriba). También ha disminuído
el tamaño del maxilar en su totalidad. Esto se evidencia en la consulta
diaria en el poco uso de las cubetas de impresión más grandes
que ya casi no se utilizan.
En
la literatura odontológica NO se le confiere mucha importancia a
estos hechos endógenos, en especial a la comida y los hábitos
alimenticios. De miles de páginas
de texto le dedican apenas unas pocas ó ninguna a estas reflexiones.
Al momento de buscarle en la literatura una explicación satisfactoria
al desarrollo de las disgnacias se presentas explicaciones de origen exógeno,
como chupeteo por ejemplo, habiendo actuado estos factores desde siempre
sin producir deformación de los maxilares.
Se
mencionan frecuentemente causas aparentes como herencia, constitución
ó tendencia que no resisten un examen crítico. El hecho de
que ya la madre ó el padre estén afectados y que vayan a
transmitirle esta característica (adquirida) al niño, no
es testimonio de una modificación genética sino la reincidencia
del factor holístico original por ejemplo alimentación inadecuada.
La falta de desarrollo de los maxilares es posible de disminuir ó
impedir al cabo de una generación, por lo tanto no es genético.
Lo que se “transmite” son en realidad modos
de vivir y de alimentación perniciosos.
Cualquier ser vivo posee la capacidad genética de desarrollar su
propio genotipo sí están dadas las condiciones normales.
Según los antropólogos la forma del maxilar superior, según
el genotipo de todas las razas humanas de 6 a 6 (primer molar de un lado
a primer molar del la hemiarcada opuesta) es casi un hemicírculo.
En los países industrializados del norte hasta la década
de los 20 era común la observación de arcos maxilares de
esta forma bien desarrollados.


Indios del norte de Canada
Foto a la izquierda:
indígena que se alimenta con los productos autóctonos; se
nota el desarrollo completo y armonico de los maxilares y no posee caries.
Foto a la derecha: indígena
que vive en una zona "civilizada" ; ya en la segunda generación
se muestra un empeoramiento en la constitución, malposiciones dentales,
caries etc.
En
nuestros países (Venezuela y demás países de la región)
posiblemente el impacto industrial es de data más reciente. La variación
de esta forma se observa principalmente en las clases sociales que disponen
de “alimentación de lujo”,
además de aparecer en enfermedades con disfunción hormonal.
En
los países altamente industrializados del norte, por supuesto, hay
proporcionalmente más personas que consumen esta alimentación
que en Latinoamérica. El hombre, por lo tanto, debe de consumir
una alimentación propia a su género.
Es un tipo de alimentación que fue consumida por cada una de las
especies en el transcurso de su desarrollo y al cual está adaptado
su sistema enzimático.
Según
Abderhalden el sistema enzimático humano no ha variado desde hace
aproximadamente 2-3 millones de años (aparición del Homo
Sapiens) y 20 millones de años sí se compara con los monos
superiores. La organización anatómica
del tubo digestivo humano, comenzando por los dientes, señala que
somos básicamente fructívoros, es decir, que la base alimenticia
serían los vegetales: papas y cereales.
Pero la naturaleza no es demasiado rígida: junto con el consumo
de vegetales siempre se ha consumido proteína animal, pero en menor
grado, siendo necesario prepararlas previamente al fuego para poder ser
digeridas por el hombre. Sin embargo se ha visto que los pueblos agricultores
eran más sanos y longevos que aquellos con crías de animales.
La
tribu africana Massai, por ejemplo, sufrían
de periodontitis y envejecimiento prematuro, lo que está de acuerdo
con la teoría del Profesor Wendt que habla de la excesiva
“ceba” de proteína animal en nuestros días que
favorecerían las enfermedades del aparato de sostén de los
dientes (periodontitis). El ayuno proteíco mejora notablemente esta
condición, lo que se podría tomar como un indicio más
en la alimentación propia y sana del hombre.
A
pesar que los Massai, Esquimales y Watussi consumían (consumen)
excesiva proteína animal y se apartaron de la dieta físiológica
del género humano no presentaron una falta de desarrollo de los
maxilares, porque consumían su propia y autóctona comida.
Solamente con el advenimiento de la comida
industrializada y refinada fueron apareciendo las disgnacias.
Toda una industria se dedica a limpiar, refinar, pulir, enriquecer y
substituir los alimentos, con el precio no de disminuir sino de anular
su valor biológico y la instauración de enfermedades metabólicas
debido a la alimentación desnaturalizada.
El
holismo médico-odontológico tambien se debe traducir en el
campo de la dietética y basarse en los factores discutidos.
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Humanidad
en peligro:
Ya
hace más de 50 años el odontólogo norteamericano Weston
A. Price (Ohio) publicó varios trabajos en relación con alimentos
desnaturalizados y demostró en estudios epidemiológicos estadísticos
que la salud dental se consigue en todas aquellas áreas en que los
pueblos habían mantenido su modo natural y propio de alimentación.
Viajó desde el círculo polar hasta el trópico y mantuvo
contacto con médicos, antropólogos, representantes sanitarios,
etc. de todo el mundo. A raíz de los resultados de las revisiones
bucales pudo adivinar con autoridad el tipo de comida que estaban ingiriendo.
Siempre
obtuvo el mismo resultado tanto en Australia, los Esquimales, indios Maoris
ó Polinesios: en donde faltaba la influencia
de la civilización en
la alimentación la salud de los pobladores era envidiable. Con su
aumento aparecían: deterioro de la dentadura, anomalías maxilares,
modificaciones de la cara, constitución débil. También
aparece una falta de desarrollo del tórax y del abdomen y una aceleración
patológica de la estatura. En los U.S.A., por ejemplo, ya un 60%
de los nacimientos son por cesárea. ¿ Homo Sapiens será
incapaz de sobrevivir a largo plazo?
H.
P. Pickevill realizó un estudio exhaustivo en los cráneos
de los Maoris, Nueva Zelanda, antes de
la colonización por los blancos; ¡¡¡
en 326 cráneos y 2.000 dientes encontró
apenas una (1) caries!!!. Los cráneos
evidenciaban un desarrollo armónico de todas sus partes, unos maxilares
anchos bien formados y dientes en posición regular. Posteriormente
con el cambio de su dieta aparecieron en la primera generación caries
y en la segunda generación anomalías
de posición.
(Este
interesante tema aparecerá ampliado en forma de un folleto-libro
dentro de 2 a 3 meses debido a motivos de espacio de esta página)
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Holismo
como tratamiento:
A
lo largo de esta exposición el motivo y el objetivo han sido puntos
de vista holísticos. Como según esta concepción casi
todas las enfermedades bucales tienen un fuerte componente dietético-endógeno,
de la misma manera su tratamiento y prevención también deberían
de realizarse desde un punto de vista integral e interdisciplinario.
La
caries necesita relativamente poco tiempo
para aparecer (meses a años).
Las
periodontopatías necesitan algunos
decenios.
Las
anomalías maxilares necesitan por lo
menos una generación.
Con
el cambio de los hábitos alimenticios (mientras antes mejor) hacia
unos mas biológicos muchas veces es posible prevenir y detener el
daño.
La alimentación
debería de ser completa, integral y vital:
1)
Evitar carbohidratos refinados y substituirlos por harinas y arroz integrales.
Supone una modificación de los patrones de gustación.
2)
Evitar el consumo del azúcar en todas sus formas. Se ha visto que
en U.S.A., por ejemplo, hoy en día se consume más azúcar
que harina. Las personas al consumir productos integrales tienden a bajar
el consumo del azúcar debido a su contenido de vitamina B1.
3)
Aumento en el consumo de productos vitales, integrales y frescos. Por lo
menos 1/3 de la dieta total debe de estar formado por frutas y verduras
no calentadas ó tratadas.
4)
Consumir grasas naturales obtenidas por compresión en frío
(aceites) ó batidos también en frío, mantequilla por
margarina, y no las obtenidas por ebullición.
5)
Disminuir el consumo de todo tipo de proteína animal y aumentar
la de origen vegetal (gramíneas, cereales, en lo posible frescos
ó recién molidos, nueces, por ejemplo el müsli).
Etc. etc.
Un
odontólogo, pediatra, etc., responsable debería por lo tanto
hablar ó aconsejar a los padres antes de la concepción sobre
la mejor actitud a seguir a favor de la salud de sus futuros hijos.
Evidentemente
algo difícil pero la iglesia también realiza cursos prematrimoniales.