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LAS ENFERMEDADES DENTO-BUCALES       Y SU RELACION CON LA ALIMENTACION...
...con respecto a:
LAS TRES (3) PRINCIPALES CRONICIDADES DE LOS CUALES SE OCUPA LA ODONTOLOGIA:

CARIES (DESCALCIFICACION DE LOS DIENTES)
ENFERMEDADES PERIODONTALES (ENCIA-HUESO-LIGAMENTO)
DISGNACIAS (MALPOSICIONES DENTALES Y/O MAXILARES)

 
INTRODUCCION:

Al consultar los textos tradicionales sobres patologia, periodoncia y otros se puede dar cuenta la poca importancia que les merece este tema tan crucial para la salud dento-bucal, que es un reflejo de la salud general de una persona. Una persona con las encías inflamadas o con muchas caries holisticamente NO es una persona sana, aunque en este momento aparentemente no estuviera padeciendo ningun otro síntoma.

Tanto las caries, las periodontopatías y las malposiciones de dientes y maxilares HOLISTICAMENTE NO son enfermedades aisladas sino síntomas parciales de enfermedades generales. Se originan principalmente debido a modos de vida perniciosos y malas costumbres de la vida diaria como la alimentación deficiente, falta de movimiento, respiración incorrecta y los problemas de la mente.

Al odontólogo le corresponde un papel preponderante en esta problemática. Es el que se debe de ocupar en el reconocimiento, la prevención y la terapia de estas enfermedades que se van adquiriendo debido a los “pecados” de nuestra “civilización”.

Los síntomas tempranos lo pueden observar el odontólogo en forma de placa bacteriana, formación de ácidos y desmineralización del esmalte de los dientes. La fase final son defectos cariosos y problemas periodontales, es decir los temidos “huecos” y la “piorrea” y se puede considerar únicamente como “la punta del iceberg”:  la causa principal no se puede ver tan fácilmente porque se encuentra ubicado en las profundidades del organismo como parte de alteraciones y enfermedades que afectan nuestros sistemas metabólicos.

Conocemos muchas veces hasta el último detalle de la patogenia y etiologías locales de las enfermedades sin percatarnos que son CONSECUENCIAS. Por ejemplo en la gingivitis (inflamación de la encía) hay sangramiento, cambio de textura, presencia de bacterias que normalmente no deben de estar presentes en la cavidad bucal etc. Desde un punto de vista holístico la gingivitis podría ser la consecuencia de una alteración mucho mayor como el “estress” que afecta notablemente al sistema nervioso autónomo o vegetativo. Por supuesto que el tratamiento tiene que ser local (eliminación del cálculo etc.) pero luego se debe de tratar al paciente como un TODO interdisciplinariamente.

De manera tal que los síntomas y signos bucales solamente representan una faceta de la realidad. La persona o huésped debilitado física y psíquicamente es el (auto)responsable de la aparición de las enfermedades civilizatorias. 

Evidentemente que se hace necesario un cambio del “paradigma” o modelos de trabajo y de estudio para entender las cosas porque muchos fenómenos u observaciones no se pueden explicar con el pensamiento tradicional. 
(ver página sobre bases teóricas). 

En este capítulo principalmente se va a hablar con relación a la alimentación, que es el factor que cada uno de nosotros puede cambiar de la noche a la mañana.

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Holismo odontológico y medio ambiente:

Basado en el libro de ALBERT  v. HALLER que en sus exposiciones se refiere principalmente en los trabajos y observaciones realizados por WESTON A. PRICE, Odontólogo Estadounidense que vivió en la primera mitad del siglo pasado y cuyos trabajos se publicaron entre 1914 y 1945. En esta época todavía existían muchas etnias en todo el mundo que estaban alejadas y no (o casi no) influenciadas por la industrialización.

Como se ha dicho al principio, la odontología principalmente se ocupa de las tres entidades crónicas que son caries, periodontopatías y disgnacias maxilares.

Hay signos que muestran un aumento constante de estas cronicidades que a su vez holísticamente tienen que ver mucho con entidades tambien crónicas de índole general, tales como limitaciones funcionales, deformación del aparato de locomoción, disminución de reacciones inmunológicas de defensa en ausencia de fiebre e inflamación, aumento de las alergias, arterioesclerosis, exceso de peso, etc. Un 10% de las enfermedades infantiles son consideradas crónicas y entran dentro de esta enumeración. Factores como: condiciones de vida inadecuadas, sedentarismo y, sobre todo, alimentación inadecuada (“de lujo”) carente de sustancias biológicamente activas, medio ambiente adverso, contaminación ambiental y “stress” dan como resultado una persona crónicamente y holísticamente enferma, lo que incluye el aspecto odontológico, debido a que el organismo es un todo y todas las partes están en constante interacción.

 Uno se pregunta: ¿Existe algo como salud dental únicamente? ¿Es posible que una persona sea enfermo dental pero en lo demás ser completamente sano?. El deterioro de la salud dental y la falta de desarrollo de los maxilares deben de interpretarse como signos primarios muy serios de la declinación general de la salud, en la cual la degeneración del tejido conjuntivo, el deterioro de la forma humana y la consecuente degeneración orgánica van a la par.
 ¿Porqué se manifiesta una falta de desarrollo de los maxilares y una malposición dentaria?. Son muy pocos los que indagan la verdadera causa y menos los que proponen   una profilaxis a estos problemas. Muchos de ellos tendrían que ver con las condiciones de vida “modernas y desarrolladas”. Sí no están presentes (ó casi no están presentes) la salud dental y maxilar mejora o hay ausencia de enfermedad crónica.

Existen algunos parajes alejados de nuestra civilización que aún poseen dentaduras bien formadas y sin caries. Uno de los factores más destructores a corto, mediano y largo plazo (durante generaciones) es la alimentación: el hombre occidental consume demasiado o sí no toda la alimentación refinada, contaminada ó conservada, es decir, alimentos “muertos”  con poca vitalidad y profundamente alterados. La alimentación sería entonces un factor endógeno de primer orden.

        Se ha observado que sí se construyen vías de acceso a los pueblos o grupos étnicos que viven separados de la civilización se van destruyendo gradualmente  las condiciones y los rasgos originales de salud, debido a que los mismos van adoptando los hábitos perniciosos de alimentación industrializados: consumo de azúcar y harinas refinadas, dulces, enlatados, etc.  Según Price las dentaduras naturales de los pobladores alejados de la civilización, como se ha dicho, poseían arcos maxilares bien formados, redondeados con bóvedas palatinas bajas; en la siguiente generación (hijos) y, principalmente, en los nietos aparecieron las siguientes alteraciones “holísticas” solamente desde el punto de vista de las dignacias:

Aborígenes de Australia
Foto a la izquierda: mujer con sus rasgos, maxilares y dientes sanos, alejada de la civilización
Foto a la derecha: hombre que vive en una reservación y que consume alimentación desnaturalizada. Aparecen malformaciones anteriormente desconocidas. 

1) Disminución de la salud general como signo de la mala alimentación.
2) Disminución del espacio naso-faríngeo.
3) Frecuente alteración en la función masticatoria.
4) Frecuentes anomalías de posición.

Como se observa, la falta de espacio representó solamente uno de los muchos síntomas y que se trata exclusivamente desde el punto de vista analítico. ¡Holísticamente el odontólogo debe de observar al paciente en su totalidad!. La forma que va adquiriendo el maxilar gradualmente es aquel que se observa con tanta frecuencia en muchos consultorios, en ninños y jóvenes: es más angosta y puntiaguda con ó sin anomalías de posición y, por supuesto, con una bóveda palatina muy profunda con disminución naso-faríngeo (punto 2 arriba). También ha disminuído el tamaño del maxilar en su totalidad. Esto se evidencia en la consulta diaria en el poco uso de las cubetas de impresión más grandes que ya casi no se utilizan.
 En la literatura odontológica NO se le confiere mucha importancia a estos hechos endógenos, en especial a la comida y los hábitos alimenticios. De miles de páginas de texto le dedican apenas unas pocas ó ninguna a estas reflexiones. Al momento de buscarle en la literatura una explicación satisfactoria al desarrollo de las disgnacias se presentas explicaciones de origen exógeno, como chupeteo por ejemplo, habiendo actuado estos factores desde siempre sin producir deformación de los maxilares.
 Se mencionan frecuentemente causas aparentes como herencia, constitución ó tendencia que no resisten un examen crítico. El hecho de que ya la madre ó el padre estén afectados y que vayan a transmitirle esta característica (adquirida) al niño, no es testimonio de una modificación genética sino la reincidencia del factor holístico original por ejemplo alimentación inadecuada. La falta de desarrollo de los maxilares es posible de disminuir ó impedir al cabo de una generación, por lo tanto no es genético.

           Lo que se “transmite” son en realidad modos de vivir y de alimentación perniciosos. Cualquier ser vivo posee la capacidad genética de desarrollar su propio genotipo sí están dadas las condiciones normales. Según los antropólogos la forma del maxilar superior, según el genotipo de todas las razas humanas de 6 a 6 (primer molar de un lado a primer molar del la hemiarcada opuesta) es casi un hemicírculo. En los países industrializados del norte hasta la década de los 20 era común la observación de arcos maxilares de esta forma bien desarrollados.

Indios del norte de Canada
Foto a la izquierda: indígena que se alimenta con los productos autóctonos; se nota el desarrollo completo y armonico de los maxilares y no posee caries.
Foto a la derecha: indígena que vive en una zona "civilizada" ; ya en la segunda generación se muestra un empeoramiento en la constitución, malposiciones dentales, caries etc. 

En nuestros países (Venezuela y demás países de la región)  posiblemente el impacto industrial es de data más reciente. La variación de esta forma se observa principalmente en las clases sociales que disponen de “alimentación de lujo”, además de aparecer en enfermedades con disfunción hormonal.

En los países altamente industrializados del norte, por supuesto, hay proporcionalmente más personas que consumen esta alimentación que en Latinoamérica. El hombre, por lo tanto, debe de consumir una alimentación propia a su género. Es un tipo de alimentación que fue consumida por cada una de las especies en el transcurso de su desarrollo y al cual está adaptado su sistema enzimático.

Según Abderhalden el sistema enzimático humano no ha variado desde hace aproximadamente 2-3 millones de años (aparición del Homo Sapiens) y 20 millones de años sí se compara con los monos superiores. La organización anatómica  del tubo digestivo humano, comenzando por los dientes, señala que somos básicamente fructívoros, es decir, que la base alimenticia serían los vegetales: papas y cereales. Pero la naturaleza no es demasiado rígida: junto con el consumo de vegetales siempre se ha consumido proteína animal, pero en menor grado, siendo necesario prepararlas previamente al fuego para poder ser digeridas por el hombre. Sin embargo se ha visto que los pueblos agricultores eran más sanos y longevos que aquellos con crías de animales.

 La tribu africana Massai, por ejemplo, sufrían de periodontitis y envejecimiento prematuro, lo que está de acuerdo con la teoría del Profesor Wendt que habla de la excesiva “ceba” de proteína animal  en nuestros días que favorecerían las enfermedades del aparato de sostén de los dientes (periodontitis). El ayuno proteíco mejora notablemente esta condición, lo que se podría tomar como un indicio más en la alimentación propia y sana del hombre.

 A pesar que los Massai, Esquimales y Watussi consumían (consumen) excesiva proteína animal y se apartaron de la dieta físiológica del género humano no presentaron una falta de desarrollo de los maxilares, porque consumían su propia y autóctona comida. Solamente con el advenimiento de la comida industrializada y refinada fueron apareciendo las disgnacias. Toda una industria se dedica a limpiar, refinar, pulir, enriquecer y  substituir los alimentos, con el precio no de disminuir sino de anular su valor biológico y la instauración de enfermedades metabólicas debido a la alimentación desnaturalizada.
 El holismo médico-odontológico tambien se debe traducir en el campo de la dietética y basarse en los factores discutidos.

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Humanidad en peligro:

 Ya hace más de 50 años el odontólogo norteamericano Weston A. Price (Ohio) publicó varios trabajos en relación con alimentos desnaturalizados y demostró en estudios epidemiológicos estadísticos que la salud dental se consigue en todas aquellas áreas en que los pueblos habían mantenido su modo natural y propio de alimentación. Viajó desde el círculo polar hasta el trópico y mantuvo contacto con médicos, antropólogos, representantes sanitarios, etc. de todo el mundo. A raíz de los resultados de las revisiones bucales pudo adivinar con autoridad el tipo de comida que estaban ingiriendo.

Siempre obtuvo el mismo resultado tanto en Australia, los Esquimales, indios Maoris ó Polinesios: en donde faltaba la influencia de la civilización en la alimentación la salud de los pobladores era envidiable. Con su aumento aparecían: deterioro de la dentadura, anomalías maxilares, modificaciones de la cara, constitución débil. También aparece una falta de desarrollo del tórax y del abdomen y una aceleración patológica de la estatura. En los U.S.A., por ejemplo, ya un 60% de los nacimientos son por cesárea. ¿ Homo Sapiens será incapaz de sobrevivir a largo plazo?
 H. P. Pickevill realizó un estudio exhaustivo en los cráneos de los Maoris, Nueva Zelanda, antes de la colonización por los blancos; ¡¡¡ en 326 cráneos y 2.000 dientes encontró apenas una (1) caries!!!. Los cráneos evidenciaban un desarrollo armónico de todas sus partes, unos maxilares anchos bien formados y dientes en posición regular. Posteriormente con el cambio de su dieta aparecieron en la primera generación caries y en la segunda generación anomalías de posición.

(Este interesante tema aparecerá ampliado en forma de un folleto-libro dentro de 2 a 3 meses debido a motivos de espacio de esta página)

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Holismo como tratamiento:

 A lo largo de esta exposición el motivo y el objetivo han sido puntos de vista holísticos. Como según esta concepción casi todas las enfermedades bucales tienen un fuerte componente dietético-endógeno, de la misma manera su tratamiento y prevención también deberían de realizarse desde un punto de vista integral e interdisciplinario.

La caries necesita relativamente poco tiempo para aparecer (meses a años).
Las periodontopatías necesitan algunos decenios.
Las anomalías maxilares necesitan por lo menos una generación.

Con el cambio de los hábitos alimenticios (mientras antes mejor) hacia unos mas biológicos muchas veces es posible prevenir y detener el daño.

 La alimentación  debería de ser completa, integral y vital:

1) Evitar carbohidratos refinados y substituirlos por harinas y arroz integrales. Supone una modificación de los patrones de gustación.

2) Evitar el consumo del azúcar en todas sus formas. Se ha visto que en U.S.A., por ejemplo, hoy en día se consume más azúcar que harina. Las personas al consumir productos integrales tienden a bajar el consumo del azúcar debido a su contenido de vitamina B1.

3) Aumento en el consumo de productos vitales, integrales y frescos. Por lo menos 1/3 de la dieta total debe de estar formado por frutas y verduras no calentadas ó tratadas.

4) Consumir grasas naturales obtenidas por compresión en frío (aceites) ó batidos también en frío, mantequilla por margarina, y no las obtenidas por ebullición.

5) Disminuir el consumo de todo tipo de proteína animal y aumentar la de origen vegetal (gramíneas, cereales, en lo posible frescos ó recién molidos, nueces, por ejemplo el müsli).
Etc. etc.
Un odontólogo, pediatra, etc., responsable debería por lo tanto hablar ó aconsejar a los padres antes de la concepción sobre la mejor actitud a seguir a favor de la salud de sus futuros hijos. 

Evidentemente algo difícil pero la iglesia también realiza cursos prematrimoniales. 
 

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